B.H.Lévy

“Imaginemos un laboratorio. En este laboratorio una materia prima. En esta materia prima un big-bang. Y en el interior de este big-bang una cadena de reacciones químicas de una violencia extraordinaria. Las moléculas que se deshacen…otras se forman… un proceso formidable, si de fisión,combustión, reconstrucción, combustión al
término del cual aparecen productos de síntesis de carácter inédito. ¿Quién en 1920, preveía la síntesis de lo “nacional” y de lo “social”? ¿Quién antes de Barres podía imaginar el encuentro, el sólo encuentro, de dos términos? Pues bien, en eso estamos. Europa “mutatis mutandis”, está en este punto. No regresa, inventa. No rumia, imporvisa. No repite fórmulas antiguas: las quema, las hace astillas y de sus fragmentos combinados locamente, hace de ellos nuevos productos nunca antes conocidos. Aquí está el nacionalismo, ciertamente. Y fragmentos del populismo. Restos de antisemitismo. Y un poco del viejo buen comunismo, menos muerto de lo que parece. Pero todo esto mezclado, pasado por la prueba del big-bang. En el corazón del tumulto, incluso muy improbable como lo fue en su tiempo la síntesis fascista, un mostruo que la nueva Europa resquebraja bajo nuestros ojos aunque por ahora lo hace a nuestras espaldas.
Aún no tiene nombre este monstruo. Ni cara. La hipótesis es sólamente que existe. O que deberá existir un día”.
 

 

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